Él lleva en su mano una batería de carro, y en su espalda un poste de luz, con el que puede desplazarse por las calles de la ciudad, y venderle luz a cualquiera que la necesite durante las oscuras noches a las que maduro ha obligado a pasar a miles de maracuchos que hoy deben pasar por momentos de mucho terror, sobre todo si viven en barrios peligrosos, en los que los delincuentes y violadores aprovechan la oscuridad para cometer sus crímenes impunes, amparados por el narco-estado. Pero si le compras un momento de luz a este bachaquero energético, las cosas serán más claras.
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